No hay plan que resista un primer contacto con la realidad

Salvo que se esté repitiendo un proceso bien establecido, hay un límite de lo que puede planificar. Aun si es muy meticuloso, y cuidadoso, el universo, el Destino, el Karma, o lo que sea en lo que usted crea eventualmente va a hacer su hermoso plan obsoleto e irrealista.

Al enfrentarse a una tarea nueva no se sabe mucho de antemano, querer planear cada contingencia que se nos puede ocurrir es inútil, no sólo es inútil sino que es un desperdicio. Esto no significa que uno puede empezar un proyecto a ciegas, se puede llevar adelante un proyecto teniendo tres cosas:

  1. Un buen equipo
  2. Una Visión o una idea de como se quiere estar al final del proyecto
  3. Un buen diagnóstico de la condición actual

Para ilustrar este concepto voy a usar una analogía.

Imaginemos un viaje en automóvil. Supongamos que se quiere ir del Lugar A al Lugar B. En nuestra analogía el Lugar A representa donde estamos, es decir la condición actual. Entonces, antes de arrancar uno piensa en el recorrido que va a hacer (El Plan). El viaje comienza, luego de dos cuadras hay un corte porque se rompió un caño y los operarios nos obligan a girar, en ese momento uno piensa ¿y ahora por donde voy?, entonces se nos ocurre otro camino y vamos para allá. Luego de un rato de andar nos metemos en una avenida donde los autos van a paso de hombre, claro, no nos dimos cuenta que empezó la hora pico, sabemos que si seguimos por ahí no llegamos más, por lo que te volvemos a desviarnos. Como el camino que tomamos no es el que teníamos planeado constantemente nos vemos obligados a evaluar y corregir la ruta hasta que eventualmente llegamos, obviamente, por cualquier otro lado y no por el planeado al salir.

Al otro día, con la experiencia del día anterior ajustamos nuestra ruta y probablemente el horario en el que vamos a salir.

En este ejemplo se repite el proceso de evaluación-compensación varias veces hasta que eventualmente llegamos, la ruta que tomamos no fue la que planeamos anteriormente debido a las eventualidades que no podíamos contemplar hasta no salir a la calle. Nos adaptamos basándonos en la información que recibimos durante el viaje. ¿Y que paso con el plan original?, la realidad lo reventó como a una mosca.

El nivel de incertidumbre relacionado con un proyecto nuevo es siempre alto, puede sonar como una simplificación pero uno no sabe lo que todavía no sabe. Esto es aún más evidente cuando se trabaja en equipo. Basándose en las experiencias anteriores uno puede estimar que un equipo va a terminar determinada tarea en un determinado tiempo, pero de ninguna manera lo puede saber con certeza hasta que la tarea se terminó.

Cuando se innova, se construye sobre lo que el equipo conoce hoy, y hoy todavía no nos enfrentamos a los problemas de mañana. Cada vez que uno se reúne con su equipo se evalúan los progresos, lo que se aprendió y recién en ese momento se piensa en el próximo paso, no al revés. Con cada conocimiento nuevo que se adquiere se discute y eventualmente se acuerda en la Condición que se alinea con la Visión. El proceso se repite una y otra vez, cada iteración uno se acerca a la Visión, pero por supuesto es como un espejismo al que nunca se alcanza.

El ejemplo anterior es un tanto simple, pero está basado en el Método Científico para alcanzar los objetivos del corto, mediano y largo plazo. Aun sin tener un Plan se puede ser exitoso en el manejo de un proyecto teniendo los ingredientes mencionados anteriormente.

En nuestra experiencia como compañía este método de trabajo resulta exitoso consistentemente desde hace años, si nunca lo intentó busque un proyecto pequeño, establezca un objetivo realista y confíe en su visión y en su equipo y no fallará.

Saludos

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